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Sobre el film The Boy, the Mole, the Fox and the Horse. (El niño, el topo, el zorro y el caballo)

3–5 minutos

“Ci sono parole come le conchiglie,

semplici ma con il mare interno dentro”.

—Alessandro D’Avenia.

Film: The Boy, the Mole, the Fox and the Horse

Año: Dm22

País: UK

Dirección: Charlie Mackesy y Peter Baynton

Inspirado en: el libro ilustrado homónimo de Charlie Mackesy (dm19)

Guion: Charlie Mackesy y Jon Croker

Premios: Óscar al mejor corto de animación (dm23)

Alessandro D’Avenia ha escrito textos donde aborda el tema de la fragilidad o el de la ternura como rasgos profundamente humanos y reparadores. Siento que el epígrafe de esta entrada —“Hay palabras que son como las conchas, sencillas, pero con todo el mar dentro”— describe en gran medida el alma de The Boy, the Mole, the Fox and the Horse. En tan solo 34 minutos, sus diálogos breves, aparentemente simples y obvios, guardan en realidad una profundidad enorme; las preguntas de los cuatro entrañables personajes provocan escuetas respuestas de significados estoicos que arriban a un océano de reflexión entre lo que es tierno pero a la vez esencial.

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The Boy, the Mole, the Fox and the Horse es un cortometraje animado británico de 2022, basado en el libro ilustrado homónimo de Charlie Mackesy (2019). Miré este film animado al final del verano del dm23 con Octavio, que para entonces era un pequeñuelo de 8 meses… lo habíamos rescatado al pobrecillo, con Amelita, meses atrás, cuando era un bebé. Comento esto porque para mí fue significativo el hecho de que Octavio prestara tanta atención, seguía con su mirada a los personajes, se interesó mucho por el topo. Bien, la obra cuenta la historia de un niño que, en medio de un paisaje nevado, conoce a un topo curioso, luego a un zorro silencioso y finalmente a un caballo que encarna la sabiduría. Juntos emprenden un viaje de conversaciones breves pero profundamente significativas: hablan de la amistad, la vulnerabilidad, la bondad y el sentido de la vida.

Visualmente, la animación conserva el trazo y la calidez de las ilustraciones originales; colores suaves en una atmósfera contemplativa. La narrativa es más una sucesión de reflexiones poéticas que una trama lineal. Aunque existe un camino que es recorrido por el niño y sus amigos, lo importante es la conexión y el diálogo que surge entre ellos. Quizá es el vasto silencio de sus escenas lo que conduce al espectador hacia ese estado de reflexión del que hablo.

El acto de pensar desde lo contemplativo —gracias a los diálogos en el guion—, es algo que se plantea desde el principio. Pero no es exigencia de lo intelectual lo que la cinta pretende; más bien se decanta por la invitación al ejercicio del sentido común, ese que surge de lo más innato del ser y que se revela ante circunstancias límite. Aparentemente, varias de las ideas que emergen en los diálogos parecen obvias, pero no lo son; bajo análisis, podríamos decir que simplemente no las habíamos visto antes, o no con esta luz. Es un trabajo que reafirma el instinto de supervivencia en el ser humano, que reflexiona sobre cómo habitar el mundo de manera empática en la coexistencia de la Otredad.

Quizá la escena alrededor de la que gira un poco el corazón de la cinta es aquella que subraya el valor que hay en el acto de pedir ayuda ante una dificultad. El niño le pregunta al caballo, y este con su sabiduría responde:

—What is the bravest thing you have ever said?
—Help. Asking for help isn’t giving up. It is refusing to give up.*

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Cada línea —como “Help. Asking for help isn’t giving up. It is refusing to give up.”— es como esa concha: parece pequeña, frágil, pero encierra dentro un mar entero de sentido. La película está hecha justamente de esas frases mínimas que condensan ternura, filosofía y belleza, transformando lo cotidiano en algo oceánico, universal.

Una vez encontré este film y hoy siento que es de esos pequeños tesoros que uno guarda con amor porque tiene mucho para enseñarnos. Recordé a Winnie-the-Pooh, a El Mago de Oz, a El pequeño príncipe. La delicadeza con que han sido cuidadas las imágenes en comunión con el texto que es escaso, valioso y significativo, arman un todo que podría comparar con el sostener un trozo de poesía: puro, frágil y profundamente humano.

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* – ¿Cuál es la cosa más valiente que hayas dicho?

– Ayuda. Pedir ayuda no es rendirse. Es rehusarse a rendirse.